La ciudad que no entra en la postal: contraestéticas del afecto y la herida

Un niño dentro de un bote de basura buscando comida. la ciudad que no entra en la postal

La postal miente. La ciudad que se ofrece a la mirada externa es una ciudad domesticada, recortada, sometida al deseo del turista, del inversionista, del nostálgico. Pero hay otra ciudad, una que no entra en el encuadre ni en la curaduría oficial. Es una ciudad herida, nocturna, sudorosa, que se arrastra entre olores y afectos desbordados, entre … Leer más